
Vivimos en una época en la que queremos resultados, pero ¿estamos dispuestos a vivir el proceso y a recorrer ese camino de luces y sombras?.
Queremos una vida en paz sin tomar decisiones incómodas.
Queremos relaciones profundas sin presencia ni atención.
Queremos sentirnos bien con nosotros mismos sin mirar lo que llevamos dentro, sin sanar la relación interna.
Creemos que todo lo que nos ocurre viene de fuera y no asumimos cambiar el foco de la cámara hacia nosotros para vernos y construir desde ese nuevo enfoque.
Parece que si no hacemos lo que tenemos que hacer es por lo que está fuera de nosotros, por las condiciones externas, y nos justificamos continuamente.
Creo que una de las grandes paradojas y también un reto, es pensar que podemos transformar nuestra vida sin transformarnos nosotros primero.
La vida cambia cuando primero cambiamos nosotros.
Cuando nos hacemos responsables de nuestras decisiones.
El futuro que construimos depende del presente, de lo que caminamos día a día.
Ahí empieza todo.
Cuando realmente somos conscientes de la mirada que tenemos hacia el mundo es porque hemos hecho un trabajo previo de mirarnos a nosotros primero.
Hace poco hablaba sobre el cambio de mirada.
Porque «Si cambiamos la forma de ver las cosas, las cosas que miramos cambian».
Si estás en un momento de ruido mental, confusión o sientes que necesitas ordenar tu vida desde dentro, quiero ayudarte.



