No quiero un trabajo. Quiero una misión

Hace unos días hablaba con una amiga sobre la mentalidad de ver el trabajo, tu ocupación, el desarrollo profesional, como una misión.

Y al final compartimos este mismo punto de vista:

No quiero un trabajo. Quiero una misión.

Creo que esta es la voz silenciosa de muchas personas que, aun teniendo una vida aparentemente plena, sienten que algo dentro  sigue buscando respuestas.

Porque no se trata solo de tener una dedicación profesional.

Se trata de encontrar un sentido a lo que hacemos.

Durante mucho tiempo nos enseñaron a preguntarnos qué queremos hacer con nuestra vida.

¿A quién no le han preguntado qué quieres ser de mayor?

¿Qué estudiar? ¿A qué nos vamos a dedicar?  ¿Qué objetivos queremos?

Pero quizá la pregunta más importante sea otra.

Una pregunta que nos regaló Viktor Frankl:

No importa tanto lo que esperamos de la vida, sino lo que la vida espera de nosotros.

Y esa pregunta lo cambia todo.

Porque deja de poner el foco en lo que nos falta y nos invita a descubrir aquello que estamos llamados a aportar a mundo.

Creo profundamente que cada persona tiene una misión única.

Una misión que no siempre tiene que ver con una profesión concreta, sino con la forma en que compartimos nuestros talentos, nuestra historia y nuestra humanidad.

Hay personas cuya misión es acompañar.

Otras inspiran.

Otras enseñan, crean, cuidan, escuchan o construyen puentes donde antes había muros.

Muchas veces, aquello que hemos vivido, incluso nuestros momentos más difíciles, contiene pistas valiosas sobre el sentido de nuestra vida.

Porque nuestras heridas, cuando las comprendemos y las transformamos, pueden convertirse en un lugar desde el que iluminar el camino de otros.

Por eso, uno de los temas que más me apasiona en mis mentorías es acompañar a las personas a reconocer sus talentos, y descubrir cómo ponerlos al servicio de algo más grande.

Porque la misión se descubre cuando dejamos de buscar respuestas fuera y empezamos a escuchar lo que ya está dentro de nosotros. Lo que Dios ha pensado para cada uno de nosotros.

Quizá tu misión no sea hacer algo extraordinario a los ojos del mundo,  sino compartir lo que te hace único.

Porque nadie puede ocupar tu lugar.

Nadie puede aportar al mundo exactamente lo que tú has venido a ofrecer.

Y tal vez la verdadera plenitud no llega cuando encontramos todas las respuestas, sino cuando nos hacemos las preguntas correctas.

Hoy quiero dejarte una de ellas:

¿Qué crees que espera la vida de ti en este momento?

Si sientes que ha llegado el momento de descubrirlo, puedo ayudarte.

Precisamente de esa necesidad nació Reordénate, un proceso que he creado para acompañarte a ordenar nuestro espacio interior y tomar decisiones con claridad.

Te regalo la primera sesión para compartir más detalles y poder resolver tus dudas.

Reserva aquí:

0
    0
    Tu carrito
    Tu carrito está vacío.Regresar
    Scroll al inicio
    Powered by Joinchat