
La semana pasada os hablaba de éxito o valor.
La similitud, la interrelación, la conexión y también las diferencias entre ambas.
Hoy el tema de la Mentoría es:
¿Fracaso o lección?
Cuando las cosas no salen según las habíamos planificado, o no responde a nuestras expectativas e ilusiones, tendemos a pensar que hemos fracasado.
Incluso cuando intentamos algo varias veces, pensamos que si no logramos el resultado esperado, hemos fracasado.
Lo cierto es que su connotación es negativa.
Fracaso se define como malogro, resultado adverso.
Y además hace que nos lo creamos y nos limita a crecer y aprender de ello.
Pero el fracaso no es caerse, sino quedarse donde nos caímos.
Decía Henry Ford que «el fracaso es una gran oportunidad para empezar de nuevo con más inteligencia, y que «el único verdadero fracaso es aquel del que no aprendemos nada».
Michael Jordan solía decir en sus entrevistas: «He fallado una y otra vez en mi vida, pero no he dejado de intentarlo, es por eso que he tenido éxito».
Esa es la actitud que necesitamos.
Lo que llamamos fracaso es una lección, un aprendizaje en la vida.
Lo que realmente nos hace crecer, transformar, cambiar.
Cuando nos damos realmente cuenta que eso que nos ha ocurrido -que no estaba en nuestros planes-, era lo que necesitábamos para crecer. es cuando abrazamos la situación y avanzamos.
Y realmente debemos convencernos que un tropiezo es una lección de vida.
De esta manera podremos avanzar y volver a comenzar de nuevo, reinventarnos, para saber lo que nos está diciendo la vida.
Por eso, la pregunta cuando nos encontramos delante de una situación así, es:
¿Qué puedo aprender de esto? o ¿Qué me está enseñando la vida?, ¿Qué me dice Dios ante las adversidades?.
Lo que realmente puedo controlar ante las situaciones adversas es la manera en la que las afronto.
No dejarse llevar por las opiniones de otras personas que no nos hacen bien. Incomodarse, trabajar con constancia, no rendirse, nos hará lograr nuestros objetivos.
Cuántas personas reconocidas han sentido el fracaso y no se han dado por vencidas.
Su actitud delante de la situación era no tirar la toalla, no rendirse, forjar su voluntad, creer en sí mismos, trabajar por sus sueños,… y eso les ha llevado a conseguir lo que se habían propuesto.
Solo cuando estamos dispuestos a aceptar las cosas que nos suceden y aprender de los errores, es cuando empezamos a construir una vida que merece la pena.
En mis Mentorías, acompaño procesos que tienen que ver con creer en uno mismo.
El fracaso no nos define ni determina, al contrario.
En cuanto desbloqueamos esta creencia y entendemos que es una lección para apuntar hacia nuestra mejor versión y vemos con claridad que es una oportunidad para crecer, entonces, TODO CAMBIA.



