Hace unos días tuve el privilegio de compartir una conferencia en el Club de Golf Castillo de Gorráiz, dentro de su ✨Ciclo de Encuentros✨, en torno a una pregunta que, tarde o temprano, aparece en la vida de todas las personas: ¿Cuál es el sentido de la vida?
Vivimos en una época marcada por el cambio constante. Las circunstancias, las etapas de la vida cambian y nos enfrentamos a momentos de incertidumbre, dolor y sufrimiento.
En esos momentos suele nacer una pregunta profunda: ¿Para qué estoy viviendo realmente?
La conferencia fue una invitación a detenernos, reflexionar y mirar hacia dentro para explorar esta cuestión desde una perspectiva humana, filosófica, espiritual y existencial.
Tres grandes buscadores de sentido
Para reflexionar sobre esta pregunta, me apoyé en el pensamiento de tres
grandes figuras que, en épocas muy distintas, profundizaron sobre la misma
búsqueda:
- San Agustín, habló del corazón inquieto que busca algo más profundo que las satisfacciones externas.
- Santa Teresa de Jesús, describió la vida interior como un castillo lleno de moradas, de pequeñas estancias, y es en el interior donde descubrimos quiénes somos realmente.
- Viktor Frankl, psiquiatra del siglo XX y superviviente de los campos de concentración, dejó un testimonio profundamente humano en su obra más conocida, El hombre en busca de sentido. En ella muestra que incluso en las circunstancias más extremas, al ser humano nadie puede arrebatarle la libertad interior, la capacidad de decidir la actitud con la que responde a la vida ante esas situaciones.
Tres épocas muy diferentes.
Tres historias distintas.
Una misma búsqueda desde la dimensión filosófica, mística y la experiencia existencial.
El ser humano necesita encontrar sentido para vivir plenamente.
Uno de los mensajes centrales de la conferencia fue una idea profundamente transformadora que Viktor Frankl desarrolló a partir de su propia experiencia personal y que recoge en la logoterapia, la escuela terapéutica que él mismo creó.
No siempre podemos elegir lo que nos sucede, pero siempre podemos elegir el significado que decidimos dar a lo que vivimos.
Durante el encuentro compartí también algunas preguntas que han sido importantes en mi propia experiencia de vida:
- ¿Qué hacemos con lo que nos sucede? Especialmente con aquello que no podemos cambiar.
- ¿Qué actitud elegimos frente a las circunstancias que nos toca vivir?
Porque la pregunta sobre el sentido de la vida, la mayoría de las veces, aparece cuando vivimos una situación dolorosa, y es ahí donde podemos transformar esa experiencia difícil en una oportunidad para crecer, aprender o ayudar a otros. A lo largo de la conferencia surgieron algunas preguntas que invitan a una reflexión profunda:
- ¿Qué quiero que signifique mi vida?
- ¿Qué puedo aportar?
- ¿A quién puede servir mi historia?
- ¿Qué actitud elijo frente a las situaciones adversas?
Como recordaba Viktor Frankl, cuando no podemos cambiar una situación, la vida nos desafía a cambiarnos a nosotros mismos.
Si algo nos enseñan estos tres grandes pensadores es que el camino hacia una vida con sentido pasa por tres dimensiones fundamentales:
Un corazón inquieto que busca, un interior que se atreve a descubrir y una vida que decide vivir con propósito.
Quiero agradecer al Club de Golf Castillo de Gorráiz la invitación y a todas las personas que participaron en el encuentro, sus preguntas y el diálogo que se abrió después de la conferencia.
Fue una tarde de reflexión, aprendizaje y pausa para pensar en lo que realmente importa.
Y quizá la pregunta más importante, con la que terminamos:
Si hoy fuera el último día de mi vida…
¿diría que he vivido una vida con sentido? ¿o me he quedado en la sala
de espera de la vida?



